¿El Bolsonaro de Chile? La derecha dura de Kast asciende con un discurso franco y centrado en la delincuencia

El ultraconservador chileno José Antonio Kast, a veces comparado con el presidente brasileño Jair Bolsonaro o con el ex presidente estadounidense Donald Trump, ha experimentado un rápido ascenso en las encuestas de opinión y ahora es el favorito en las elecciones presidenciales del domingo.

Este abogado de 55 años, católico y padre de nueve hijos, tiene un discurso desarmante y suave, aunque promete un enfoque duro contra la delincuencia y un Estado racionalizado. Ha elogiado el “legado económico” del ex dictador Augusto Pinochet.

Kast, el candidato del Frente Social Cristiano, se ha convertido en un abanderado de la derecha “sin disculpas” de Chile, que se ha endurecido en respuesta al ascenso de la izquierda política progresista tras las airadas y a veces violentas protestas callejeras de 2019.

“Nos llaman intolerantes y extremistas, porque decimos la verdad y decimos las cosas de frente. A diferencia de la izquierda, nunca hemos avalado la violencia”, escribió Kast en Twitter a finales de octubre.

Los críticos dicen que su tratamiento de la clase política -ha llamado “circo” al Congreso- y sus propuestas, que han incluido la construcción de una zanja para frenar la inmigración ilegal, recuerdan a líderes populistas de derechas como Bolsonaro y Trump.

Pero él ha restado importancia a esas comparaciones y, a medida que se acercan las votaciones del 21 de noviembre y suben sus números en las encuestas, ha buscado suavizar su imagen, así como mantener la distancia entre él y el impopular gobierno de centro-derecha de Sebastián Piñera.
“Queremos unirnos, queremos dialogar con todos, sin importar el tinte político”, dijo a los empresarios en un acto el 11 de noviembre. “Soy una persona directa y franca, pero siempre respetuosa”.

Para sus críticos, Kast es un retroceso de la época de la brutal dictadura de Pinochet en las décadas de 1970 y 1980, que si bien estableció gran parte del exitoso modelo económico de Chile, creó una amplia brecha entre una pequeña élite rica y la mayoría de los chilenos.

El hermano de Kast, Miguel, fue ministro del régimen militar. José Kast se postuló a la presidencia en 2017, quedando en cuarto lugar, diciendo entonces que si Pinochet estuviera vivo habría votado por él.

‘ATRÉVETE A SOÑAR’

Los sondeos de opinión apuntan a que Kast aventaja ligeramente a su principal rival, el ex líder estudiantil Gabriel Boric, de 35 años. El resultado más probable es una votación dividida con una segunda vuelta en diciembre.

Kast ha prometido recuperar el crecimiento económico y “restaurar” el orden tras las protestas de 2019, en las que se quemaron edificios alrededor de la capital, Santiago, y hubo miles de heridos en conflictos callejeros con la policía.

“Atrevámonos a soñar. Es la hora de la esperanza, la hora de la reconstrucción”, dijo en la reunión con los empresarios. Se comprometió a defender el modelo de libre mercado de Chile, ampliamente copiado, y a apoyar el emprendimiento.

“A los que sacaron sus recursos de Chile, espero que los traigan de vuelta”.

Kast tiene poca paciencia con los manifestantes y ha cuestionado el trabajo de una asamblea elegida que está redactando una nueva constitución para reemplazar el texto de la era de Pinochet.

También ha prometido emplear mano dura para atajar las tensiones con los indígenas mapuches del sur. Ha calificado de “terrorismo” actos como los incendios provocados y los enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, lo que ha sentado bien a algunos votantes.

“Cada vez que hay un acto de violencia en Santiago o en La Araucanía, Kast sube un punto”, dijo el analista político Cristóbal Bellolio.